Podríamos considerarlos adaptación vernácula de los panuchos o salbutes mexicanos que, como les boroñes, les farrapes, les fariñes, les pulientes, o les papes, enriquecieron de manera decisiva, desde comienzos del sigloXVII, la siempre monótona y deficitaria alimentación de nuestros antepasados campesinos.
El cereal actualmente más cultivado del mundo, incluso por encima del arroz, lo trajeron de tierras mayas don Gonzalo Méndez de Cancio, gobernador asturiano de La Florida, que venciera al mismísimo pirata Drake, y su mujer, Magdalena de Luaces. Ambos guardaron plantas y semillas de elote yucateco dentro de un arca de madera de cedro aún conservada en el familiar palacio de Donlebún, por cuyas llanas y fértiles fincas prendió y floreció pujante y fecundo. Corría el año 1605.
De Tapia de Casariego saltó y se extendió por la totalidad del Viejo Mundo el alto y erguido tallo de largas hojas precursoras de mazorcas o panoyes, que acumula mercedes, generosidades y beneficios: cereal prolífico y barato, panificable, de excelente aprovechamiento forrajero, permitió recuperar la ganadería disminuida por la epidemias, aminorar las carencias del trigo, centeno y cebada, atenuar la dependencia sobre la ruda escanda y disponer de excedentes exportables.
Además, promovió esfoyazas inconductoras de cortejos, contagiando su fertilidad vitalizadora a una pobalción que creció hasta sufrir nuevas faltas de recursos, lo que abrió puertas a la gesta de la emigración, con las claridades de los indianos y las oscuridades del desarraigo.
El torto encierra en su simplicidad la mayor gloria. Sólo precisa harina de maíz, sal, agua, grasa, un amasado enérgico, un aplanamiento de las porciones y la preparación ultimadora.Ésta tenía lugar sobre las losas del llar y sobre la placa de piedra (llábana) o la plancha de hierro (ferroda) que cubrían las trébedes; y también sobre las chapas de las cocinas de leña y carbón generalizadas por el industrioso siglo XIX.
Con ganas y mañas podemos lograrlos hinchados, planos, grandes, pequeños, finos, rechonchos, blandos, rellenos, coruscantes...Hay uno para cada idea, deseo y gusto.¿El acompañamiento ? Antaño, picadillo de matanza, huevos de pita de caleya y sardinas salonas; o endullzando desayunos y meriendas requesón, manteca de vaca y miel. Hogaño, sin que el antaño,retroceda, enmarcan y realzan compañía, xuntanza, séquito, mezcla y ocurrencia del chigre al alto copete.



Que buena pinta tienen esos tortos, que hambre.um..um. interesante articulo. me gusta la foto de la cocina. besines.
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